domingo, 17 de junio de 2012

LA FIRMA DE JERÓNIMO LUIS DE CABRERA

Como un saludo por el 449º Aniversario de Fundación española de la "Villa de Valverde" Ica, deseo hacer extensivo un fuerte abrazo para todos los iqueños regionalistas y acuciosos investigadores de la Historia de nuestra tierra. He visto muchas obras bibliográficas que tratan sobre el fundador, pero jamás se mostró su firma. Hoy lo hacemos realidad gracias a los archivos que se hallan en Córdoba (Argentina), ciudad fundada también por Jerónimo Luis de Cabrera el 06 de Julio de 1573.








TOMADO DE:
http://es.wikipedia.org/wiki/Escudo_de_la_Provincia_de_C%C3%B3rdoba_(Argentina)
http://www.lavoz.com.ar/amores-nuestros-historias-contadas

GENEALOGÍA FAMILIAR DE DON JERÓNIMO LUIS DE CABRERA

GENEALOGÍA FAMILIAR DE DON JERÓNIMO LUIS DE CABRERA.

"El Fundador", según le llama su acreditado biógrafo y descendiente Luis G. Martínez Villada, nació en Sevilla de los amores ilícitos de Miguel Jerónimo de Cabrera Zúñiga y de la Cerda con María de Toledo, la efusiva y malmaridada consorte de un Calderero de oficio. Calculo que el personaje dio sus vagidos hacía el año 1520, ya que en 1538 "pasó muy joven a las Indias como Alférez de la Real Armada". Una década más tarde, alcanzado el rango de Maestre de Campo, avecindóse en el Cuzco, y en esta ciudad se hizo construir casa de dos pisos con escudo de armas sobre el portal, cuyo edificio aún existe convertido en colegio de madres salesianas.


Los servicios peruanos de Jerónimo Luis háyanse resumidos en el título que la encomienda que él mismo se adjudicó a los pocos meses de fundar, "en los comechingones", la ciudad de "Córdoba de la Nueva Andalucía". El documento dice así, en lo pertinente:

"Que se halló en el Cuzco con el Mariscal Dn. Alonso de Alvarado cuando vino a castigar a Barrionuevo, Miranda y Melgarejo y demás alterados contra Su Magestad, y cuando se levantó en las Charcas Dn. Sebastián de Castilla y mató al Gral. Pedro de Hinojosa; hallándose en el Callao, fue doblando jornadas al Cuzco y se metió debajo del Real Estandarte hasta la muerte y derrota de Dn. Sebastián de Castilla; y cuando en el mismo Cuzco se levantó Francisco Hernández Girón, estaban a ciento diez leguas de allí, y salió con los españoles que estavan en acompañamiento y servicio de su hermano Dn. Pedro Luis de Cabrera (y Figueroa), y fue hacia los Reyes con riesgo de sus personas, y desde Atuluncan dobló jornadas, y fue por la posta comprando y mudando caballos en cuatro días y medio, que son cuarenta leguas de camino, a dar la nueva de la rebelión al Presidente y Oidores de la Corte y Chancillería de Su Magestad, en los Reyes, y con su llegada se pregonó la guerra contra Girón; y tomó por la costa con provisiones reales y perdones para algunos culpables en la rebelión de Castilla. Fue hasta Ica y trajo sesenta hombres hasta los Reyes, y sirvió hasta que Hernández Girón fue desbaratado y muerto".

Fundó luego, en 1563, en ese valle de Ica, LA CIUDAD DE SAN JERÓNIMO DE VALVERDE, (ahora Ica, capital del departamento peruano de ese nombre), y la sostuvo a su costa durante tres años. Tales servicios fueron premiados por el Virrey, Conde de Nieva, quien lo designó "Corregidor y Justicia Mayor de las Charcas y Villa de Potosí".


TOMADO DE: http://www.genealogiafamiliar.net/getperson.php?personID=I10395&tree=BVCZ

sábado, 16 de junio de 2012

HIMNO OFICIAL DE LA CIUDAD DE ICA



Descarga gratis: HIMNO ICA MP3


HIMNO  A  ICA


Letra: Raquel Meneses Villagra
Música: Sara Lama y Lama

Coro

Ica es
La ciudad,
que Jerónimo de Cabrera fundó
la que nunca rindió su bandera
y ser libres por siempre juró

Estrofas

-I-
Alfareros forjaron su historia
la Achirana le dio tradición
el huarango quedó en sus maderas
Huacachina el poeta cantó

-II-
En el templo sagrado de Luren
desde el cielo al humilde toñuz
nuestro Cristo moreno de incienso
nos hermana con brazos en cruz

-III-
Un milagro en mitad del camino
en oasis la arena trocó
en Saraja descansan los nuestros
y su sueño se vuelve oración

-IV-
Por todo esto le canto a mi pueblo
a su raza, sus dunas, su luz
y hasta el viento prolonga los ecos
¡Viva Ica! y ¡Viva el Perú!

(Coro)


FOTO: Perteneciente al destacado fotógrafo iqueño Esau Ventura.

DÓNDE Y CÓMO EL DIABLO PERDIÓ EL PONCHO – RICARDO PALMA


Cuento disparatado

«Y sépase usted, querido, que perdí la chabeta y anduve en mula chúcara y con estribos largos por una muchacha nacida en la tierra donde al diablo le quitaron el poncho».
Así terminaba la narración de una de las aventuras de su mocedad mi amigo don Adeodato de la Mentirola, anciano que militó al lado del coronel realista Sanjuanena y que hoy mismo prefiere a todas las repúblicas teóricas y prácticas, habidas y por haber, el paternal gobierno de Fernando VII. Quitándole esta debilidad o manta, es mi amigo don Adeodato una alhaja de gran precio. Nadie mejor informado que en los trapicheos de Bolívar con las limeñas, ni nadie como él sabe al dedillo la antigua crónica escandalosa de esta ciudad de los reyes. Cuenta las cosas con cierta llaneza de lenguaje que pasma; y yo, que me pirro por averiguar la vida y milagros, no de los que viven, sino de los que están pudriendo tierra y criando malvas con el cogote, ando pegado a él como botón a la camisa, y le doy cuerda, y el señor de la Mentirola afloja lengua.
-¿Y dónde y cómo fue que el diablo perdió el poncho? -le interrogué.
-¡Cómo! ¿Y usted que hace décimas y que la echa de cronista o de historietista y que escribe en los papeles públicos y que ha sido diputado a Congreso ignora lo que en mi tiempo sabían hasta los chicos de la amiga? Así son las reputaciones literarias desde que entró la Patria. ¡Hojarasca y soplillo! ¡Oropel, puro oropel!
-¡Qué quiere usted, don Adeodato! Confieso mi ignorancia y ruégole que me ilustre; que enseñar al que no sabe, precepto es de la doctrina cristiana.
Parece que el contemporáneo de Pezuela y Laserna se sintió halagado con mi humildad; porque tras encender un cigarrillo se arrellanó cómodamente en el sillón y soltó la sin hueso con el relato que va en seguida. Por supuesto que, como ustedes saben, ni Cristo ni sus discípulos soñaron en trasmontar los Andes (aunque doctísimos historiadores afirman que el apóstol Tomás o Tomé predicó el Evangelio en América), ni en esos tiempos se conocían el telégrafo, el vapor y la imprenta. Pero háganse ustedes los de la vista miope con estos y otros anacronismos, y ahí va ad pedem litterae la conseja.
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(I)

Pues, señor, cuando Nuestro Señor Jesucristo peregrinaba por el mundo, caballero en mansísima borrica, dando vista a los ciegos y devolviendo a los tullidos el uso y abuso de sus miembros, llegó a una región donde la arena formaba horizonte. De trecho en trecho alzábase enhiesta y gárrula una palmera, bajo cuya sombra solían detenerse el Divino Maestro y sus discípulos escogidos, los que, como quien no quiere la cosa, llenaban de dátiles las alforjas.

Aquel arenal parecía ser eterno; algo así como Dios, sin principio ni fin. Caía la tarde y los viajeros tenían ya entre pecho y espalda el temor de dormir sirviéndoles de toldo la bóveda estrellada, cuando con el último rayo de sol dibujose en lontananza la silueta de un campanario.
El Señor se puso la mano sobre los ojos, formando visera para mejor concentrar la visual, y dijo:

-Allí hay población. Pedro, tú que entiendes de náutica y geografía, ¿me sabrás decir qué ciudad es esa?
San Pedro se relamió con el piropo y contestó:
-Maestro, esa ciudad es Ica.
-¡Pues pica, hombre, pica!


Y todos los apóstoles hincaron con un huesecito el anca de los rucios y a galope pollinesco se encaminó la comitiva al poblado.
Cerca ya de la ciudad se apearon todos para hacer una mano de toilette. Se perfumaron las barbas con bálsamo de Judea, se ajustaron las sandalias, dieron un brochazo a la túnica y al manto, y siguieron la marcha, no sin provenir antes el buen Jesús a su apóstol favorito:

-Cuidado, Pedro, con tener malas pulgas y cortar orejas. Tus genialidades nos ponen siempre en compromisos.

El apóstol se sonrojó hasta el blanco de los ojos; y nadie habría dicho, al ver su aire bonachón y compungido, que había sido un cortacaras.
Los iqueños recibieron en palmas, como se dice, a los ilustres huéspedes; y aunque a ellos les corriera prisa continuar su viaje, tan buenas trazas se dieron los habitantes para detenerlos y fueron tales los agasajos y festejos, que se pasaron ocho días como un suspiro.
Los vinos de Elías, Boza y Falconí anduvieron a boca qué quieres. En aquellos ocho días fue Ica un remedo de la gloria. Los médicos no pelechaban, ni los boticarios vendían drogas: no hubo siquiera un dolor de muelas o un sarampioncito vergonzante.

A los escribanos les crio moho la pluma, por no tener ni un mal testimonio de que dar fe. No ocurrió la menor pelotera en los matrimonios y, lo que es verdaderamente milagroso, se les endulzó la ponzoña a las serpientes de cascabel que un naturalista llama suegras y cuñadas.
Bien se conocía que en la ciudad moraba el Sumo Bien. En Ica se respiraba paz y alegría y dicha.
La amabilidad, gracia y belleza de las iqueñas inspiraron a San Juan un soneto con estrambote, que se publicó a la vez en el Comercio Nacional y Patria. Los iqueños, entre copa y copa, comprometieron al apóstol poeta para que escribiese el Apocalipsis,

«pindárico poema, inmortal obra,
donde falta razón; mas genio sobra»,
como dijo un poeta amigo mío.

En estas y las otras, terminaba el octavo día, cuando el Señor recibió un parte telegráfico en que lo llamaban con urgencia a Jerusalén, para impedir que la Samaritana le arrancase el moño a la Magdalena; y recelando que el cariño popular pusiera obstáculos al viaje, llamó al jefe de los apóstoles, se encerró con él y le dijo:

-Pedro, componte como puedas; pero es preciso que con el alba tomemos el tole, sin que nos sienta alma viviente. Circunstancias hay en que tiene uno que despedirse a la francesa.


San Pedro redactó el artículo del caso en la orden general, lo puso en conocimiento de sus subalternos, y los huéspedes anochecieron y no amanecieron bajo techo.
La Municipalidad tenía dispuesto un albazo para aquella madrugada; pero se quedó con los crespos hechos. Los viajeros habían atravesado ya la laguna de Huacachina y perdídose en el horizonte.
Desde entonces, las aguas de Huacachina adquirieron la virtud de curar todas las dolencias, exceptuando las mordeduras de los monos bravos. Cuando habían ya puesto algunas millas de por medio, el Señor volvió el rostro a la ciudad y dijo:

-¿Conque dices, Pedro, que esta tierra se llama Ica?
-Sí, Señor, Ica.
-Pues, hombre, ¡qué tierra tan rica!
Y alzando la mano derecha, la bendijo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
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(II)
Como los corresponsales de los periódicos hubieran escrito a Lima, describiendo larga, menuda y pomposamente los jolgorios y comilonas, recibió el Diablo, por el primer vapor de la mala de Europa, la noticia y pormenores transmitidos por todos nuestros órganos de publicidad.
Diz que Cachano se mordió de envidia el hocico, ¡pícaro trompudo!, y que exclamó:

-¡Caracoles! ¡Pues yo no he de ser menos que ÉL! No faltaba más... A mí nadie me echa la pata encima.


Y convocando incontinenti a doce de sus cortesanos, los disfrazó con las caras de los apóstoles. Porque eso sí, Cucufo sabe más que un cómico y que una coqueta en esto de adobar el rostro y, remedar fisonomías.


Pero como los corresponsales hubieran olvidado describir el traje de Cristo y el de sus discípulos, se imaginó el Maldito que, para salir del atrenzo, bastaríale consultar las estampas de cualquier álbum de viajes. Y sin más ni menos, él y sus camaradas se calzaron botas granaderas y echáronse sobre los hombros capa de cuatro puntas, es decir, poncho.


Los iqueños, al divisar la comitiva, creyeron que era el Señor que regresaba con sus escogidos, y salieron a recibirlo, resueltos a echar esta vez la casa por la ventana, para que no tuviese el Hombre-Dios motivo de aburrimiento y se decidiese a sentar para siempre sus reales en la ciudad.
Los iqueños eran hasta entonces felices, muy felices, archifelices. No se ocupaban de política, pagaban sin chistar la contribución, y les importaba un pepino que gobernase el preste Juan o el moro Muza. No había entre ellos chismes ni quisquillas de barrio a barrio y de casa a casa. No pensaban sino en cultivar los viñedos y hacerse todo el bien posible los unos a los otros. Rebosaban, en fin, tanta ventura y bienandanza, que daban dentera a las comarcas vecinas.

Pero Carrampempe, que no puede mirar la dicha ajena sin que le castañeteen de rabia las mandíbulas, se propuso desde el primer instante meter la cola y llevarlo todo al barrisco.
Llegó el Cornudo a tiempo que se celebraba en Ica el matrimonio de un mozo como un carnero con una moza como una oveja. La pareja era como mandada hacer de encargo, por la igualdad de condición y de caracteres de los novios, y prometía vivir siempre en paz y en gracia de Dios.

-Ni llamado con campanilla podría haber venido yo en mejor oportunidad -pensó el Demonio-. ¡Por vida de Santa Tecla, abogada de los pianos roncos!

Pero desgraciadamente para él, los novios habían confesado y comulgado aquella mañana; por ende, no tenían vigor sobre ellos las asechanzas y tentaciones del Patudo.

A las primeras copas bebidas en obsequio de la dichosa pareja, todas las cabezas se trastornaron, no con aquella alegría del espíritu, noble, expansiva y sin malicia, que reinó en los banquetes que honrara el Señor con su presencia, sino con el delirio sensual e inmundo de la materia. Un mozalbete, especie de don Juan Tenorio en agraz, principió a dirigir palabras subversivas a la novia; y una jamona, jubilada en el servicio, lanzó al novio miradas de codicia. La vieja aquella era petróleo purito, y buscaba en el joven una chispa de fosfórica correspondencia para producir un incendio que no bastasen a apagar la bomba Garibaldi ni todas las compañías de bomberos. No paró aquí la cosa.

Los abogados y escribanos se concertaron para embrollar pleitos; los médicos y boticarios celebraron acuerdo para subir el precio del aqua fontis; las suegras se propusieron sacarles los ojos a los yernos; las mujeres se tornaron pedigüeñas y antojadizas de joyas y trajes de terciopelo; los hombres serios hablaron de club y de bochinche; y para decirlo de una vez, hasta los municipales vociferaron sobre la necesidad de imponer al prójimo contribución de diez centavos por cada estornudo.
Aquello era la anarquía con todos sus horrores. Bien se ve que el Rabudo andaba metido en la danza.
Y corrían las horas, y ya no se bebía por copas, sino por botellas, y los que antaño se arreglaban pacíficas monas, se arrimaron esa noche una mona tan brava... tan brava... que rayaba en hidrofóbica.
La pobre novia que, como hemos dicho, estaba en gracia de Dios, se afligía e iba de un lado para otro, rogando a todos que pusiesen paz entre dos guapos que, armados de sendas estacas, se estaban suavizando el cordobán a garrotazos.

El diablo se les ha metido en el cuerpo: no puede ser por menos -pensaba para sí la infeliz, que no iba descaminada en la presunción, y acercándose al Uñas largas lo tomó del poncho, diciéndole:

-Pero, señor, vea usted que se matan...
-¿Y a mí qué me cuentas? -contestó con gran flema el Tiñoso-. Yo no soy de esta parroquia... ¡Que se maten enhorabuena! Mejor para el cura y para mí, que le serviré de sacristán.

La muchacha, que no podía por cierto calcular todo el alcance de una frase vulgar, le contestó:

-¡Jesús! ¡Y qué malas entrañas había su merced tenido! La cruz le hago.
Y unió la acción a la palabra.
No bien vio el Maligno los dedos de la chica formando las aspas de una cruz, cuando quiso escaparse como perro a quien ponen maza; pero, teniéndolo ella sujeto del poncho, no le quedó al Tunante más recurso que sacar la cabeza por la abertura, dejando la capa de cuatro puntas en manos de la doncella.


El Patón y sus acólitos se evaporaron, pero es fama que desde entonces viene, de vez en cuando, Su Majestad Infernal a la ciudad de Ica en busca de su poncho. Cuando tal sucede, hay larga francachela entre los monos bravos y...

Pin-pin,
San Agustín,
Que aquí el cuento tiene fin.

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DIBUJOS TOMADOS DE: 
Libro de lectura "Cortaviento" Editorial Santillana 1992, páginas 12-13.

AQUÍ NACIÓ LA PATRIA 1933 - ALBERTO CASAVILCA CURACA

Hablar de la "Historia de Ica", es mencionar sus hechos históricos con relación al Perú y su independencia. El Profesor  Alberto Casavilca Curaca escribe este folleto dirigido a los niños estudiantes de Ica y lo publica en 1933, para resaltar la suma de esfuerzos de muchos personajes ilustres, a través de los años, cuyo fin fue lograr una Patria Libre y Gloriosa. 


Resalta a Don José de San Martín, el general Álvarez de Arenales, al Comandante Manuel Rojas, a Don Gabino Chacaltana, a Juan José Salas, entre otros. 


Les dejo una copia en versión PDF, que permite ser archivada e impresa. Descárgala gratis en el enlace de abajo:




viernes, 15 de junio de 2012

MEDALLA TRICENTENARIO DE LA FUNDACIÓN DE ICA 1935.


Obras de Saneamiento, Alcalde el Dr. José Picasso Perata, en material plata, 3.6cm de diámetro. Hecha por Armando Pareja Landeo (Natural de Huancavelica), grabador de la Casa de la Moneda del Perú.


Esta forma tallada tiene diferencias con el original que se encuentra labrado en piedra en la ciudad del Cusco. Quizás los organizadores iqueños, dejaron que el tallador ARMANDO PAREJA LANDEO, con su amplia experiencia, dejara "VOLAR" su imaginación y orlamentara el escudo cusqueño Cabrera, a su mejor gusto, para hacerlo diferente (en cierto aspecto) y se convirtiese en  una nueva insignia (No-oficial) para la ciudad de Ica. Hagan una observación detallada en el primer cuartel del escudo tallado en la MEDALLA PAREJA y observa que el macho caprino, adopta la forma de  un "PERRO SALTANDO EN 2 PATAS" y con cola larga ¿Error o exceso de imaginación de Pareja? Solo Armando Pareja sabe la verdad, sobre esta NUEVA FORMA de ver y dibujar el escudo. Dudo que alguien le haya dicho que lo talle de esa forma.





Para los apasionados del tema, sería importante DATAR LA FECHA DEL ESCUDO CUSQUEÑO CABRERA. ¿Cuándo fue labrado o tallado en piedra? Es muy conocido que la real identificación de la Familia Española Cabrera es el ganado caprino. Quizás los descendientes del fundador fueron acuñando, muchos años después, nuevos distintivos dentro del escudo, para hacerlo más sofisticado, quizás también más explicativo y más biográfico-topográfico.

viernes, 25 de mayo de 2012

TERREMOTO EN ICA 12 DE MAYO DE 1664.


La ciudad quedó destruida y murieron más de 300 personas. Uno de los relatos de este sismo lo debemos al Licenciado Cristóbal Rodríguez  Álvarez, cura de la Iglesia Parroquial de San Jerónimo y el cual dice:


“Hubo ese día en la ciudad de Ica un temblor de tierra tan grande, tan violento en la fuerza, tan acelerado en la duración que en espacio de un credo asoló a toda la ciudad, sin que quedase piedra sobre piedra en todas las casas y templos de cal, piedra y ladrillo de muy preciosa y fuerte arquitectura: tales eran los de San Francisco y San Agustín, que se reputaban eternos y sacudidas sus paredes y azotadas unas con otras, se deshicieron en muy menudos pedazos, sin que quedase pared, arco, ventana o portada que pudiera servir, otra vez abrióse la tierra por muchas partes; en los montes y campos se desunía la tierra formando abras y horribles profundidades que parecían bocas para tragarnos. Corrió el rio en más de seis riegos de agua, rebosaron algunos pozos de la ciudad, arrancándose de raíz muchos y grandísimos árboles sauces y espinos. Siguieron unos sesenta temblores. Las ruinas llegaron a Pisco, donde como sesenta personas quedaron ahogadas unas y despedazadas otras del golpe de las paredes”. En Lima, se sintió este sismo con gran intensidad.


Tomado de: Alberto Giesecke – Enrique Silgado. TERREMOTOS EN EL PERÚ. Primera edición julio 1981. Ediciones Rikchay Perú. Página 20.

lunes, 5 de marzo de 2012

FEBRERO 1967: HUAYCO EN LOS MOLINOS, TINGUIÑA Y PARCONA.

Considerada como la segunda gran catástrofe del Siglo XX, por las inundaciones presentadas en diferentes partes del Perú, le tocó sufrir al valle de Ica, deslizamientos lodo y piedras que afectaron los pueblos que colindan con los márgenes del rio Ica, durante el mes de febrero del 1967.

La primera gran catástrofe fue en el año 1925, se debió al Fenómeno del Niño, cuyo actividad  oceanográfica, desencadenó lluvias y huaycos aún peores que los acontecidos el año 1967. Los sucesos presentados a través de las fotos, se dice que fueron ocasionados por un desplazamiento insólito de de áreas de baja presión atmosférica situadas en el Chaco de Paraguay, que al desplazarse y encontrase con una zona de presión semitropicalizada  del norte del país, produjo esta emergencia en el Perú.

En aquella época fue Ministro de Salud Pública, el Dr. Daniel Becerra, quien coordinó la ayuda a los damnificados, solicitándose una apelación a las Naciones Unidas en busca de socorro. La primera autoridad edil de la ciudad de Ica, por aquel entonces fué el Sr. José Oliva Razzeto. Cabe recordar que en estos años, no existía "Defensa Civil" como entidad del estado.

Haciendo un recuento de los daños en la provincia de Ica, se cuentan los siguientes:
 1º) Huayco afecta San José de Los Molinos.
 2º) Desborde del Río Ica en el caserío de El Olivo, en el Dstro. de San Juan Bautista.
 3º) Huayco sobre el distrito de La Tinguiña y su campo de aterrizaje.
 4º) Huayco sobre el distrito de Parcona.
 5º) Desborde del Río Ica inunda la barriada  del Socorrro.




FOTO Nº1: Cauce dejado por el Huayco que afectó el valle de Ica.


FOTO Nº2: Zona devastada  del pueblo de San José de los Molinos.
(Servicio Aerofotográfico nacional).

FOTO Nº3: Pobladora tiene que agacharse para ingresar a su casa llena de barro.


FOTO Nº4: Habitantes encuentran sus pertenencias regadas por el suelo.


FOTO Nº5: Vía principal de ingreso a los Molinos lleno de yapana después del huayco.

FOTO Nº6: Niños de la zona devastada, en espera de ayuda.

FOTO Nº7: La "Junta de Asistencia Nacional", se hizo presente con ayuda para los damnificados.
(Foto tomada en Aeropuerto de La Tinguiña)


FOTO Nº8: Grupo de funcionarios del Ministerio de Salud Pública, coordinan
la ayuda en la ciudad afectada de Ica.

TOMADO DE: Revista Caretas (Febrero 20 - Marzo 3, 1967) Archivo personal.

martes, 28 de febrero de 2012

SANTUARIO DE LA VIRGEN DEL ROSARIO DE YAUCA (VISTA SATELITAL)

Foto Nº1: Vista satelital.

Foto Nº2: Vista satelital donde se aprecia la Iglesia y  Plazuela.

Foto Nº3: Imagen de la Iglesia mirando hacia la Plazuela. 

Foto Nº4: Vista en 2D de la pampa con la Iglesia al centro.

martes, 7 de febrero de 2012

LA REGIÓN ICA, SEGÚN FELIPE GUAMAN POMA DE AYALA


Felipe Guamán Poma de Ayala (Andamarca, Lucanas, Ayacucho, 1556 - 1644) fue un cronista indio del Perú durante el Virreinato del Perú. Fue hijo presumiblemente de Martín Guaman Mallqui y Juana Chuquitanta llamada Curi Ocllo, (no segura descendiente de Túpac Yupanqui).

Guamán Poma (cuyo significado en quechua es, 'águila puma', nombres asociados a los dioses tutelares de la tierra y del cielo) de Ayala habría adoptado como lugar que nació probablemente en San Cristóbal de Sondondo (Perú) en 1556 y era descendiente, según él afirma en su manuscrito, de una noble familia yarovilca de Huánuco.

Se crio con los españoles, por lo que se consideraba de origen latino. Desterrado por el corregidor de Lucanas hacia el año 1606 y 1618, se dedicó a recorrer durante varios años todo el país y a escribir su “EL PRIMER NUEVA CORÓNICA Y BUEN GOBIERNO”, uno de los libros más originales de la historiografía mundial.

En esta obra, de 1.180 páginas y 397 dibujos, que presuntamente terminó de escribir en 1615, da la visión indígena del mundo andino y permite reconstruir con todo detalle aspectos de la sociedad peruana después de la conquista, a la vez que ilustra sobre la historia y genealogía de los incas con textos en el castellano del siglo XVI y en el quechua general.
La obra, dedicada al rey Felipe III y enviada a España, se extravió. Hoy se conserva en la Biblioteca Real de Copenhague y se puede consultar en línea: http://www.kb.dk/permalink/2006/poma/info/en/frontpage.htm

El capítulo 33 de su obra, titulado “DE ESTE REINO Y SUS CIUDADES Y VILLAS”, aparecen la ciudad de Ica, Pisco y Nasca:

LA VILLA DE PISQUI, DE MUCHO PESCADO (PAGINA 1048)

  
LA VILLA DE ICA, DE LOS MEJORES VINOS (PAGINA 1050)



LA VILLA DE LA NASCA, TIERRA DE VINO (PAGINA 1052)